La Popular cumple 71 años, una empresa forjada en valores que hoy permanecen intactos y que han sido los pilares básicos en los que se ha sustentado su historia y su crecimiento, desde aquel 1º de agosto de 1951 en que abrió sus puertas por primera vez con una tienda para el hombre de campo, hasta nuestros días en que en sus distintos departamentos ofrece más de 14.000 productos. Quienes ya peinan canas seguro recuerdan a su fundador, Jacobo Fremd, en la puerta del histórico negocio charlando con los vecinos e invitando a quienes pasaban por su puerta a que ingresaran a su local, con su recordada frase “sos buena gente, llevá y después me pagás”. Ese era el crédito en aquel momento, la palabra. Los tiempos han cambiado, pero tres generaciones después, se mantiene esa tradición de ingresar a La Popular y encontrar a alguno de sus dueños trabajando a la par de sus empleados e invitando al público a comprar, con la mejor disposición para que el cliente salga del local con la satisfacción de haber adquirido el producto buscado. Es que hasta el día de hoy en La Popular, además de trabajar con todas las tarjetas, se mantiene el crédito de la casa, con requisitos diferentes. “Nos amoldamos al bolsillo de cada uno”, destacó Martín Fremd, para que todos los sanduceros puedan acceder a la enorme variedad de productos que La Popular ofrece, desde electrodomésticos, vestimenta, artículos para el hogar, juguetería, tecnología, rodados, entre muchos más. LA CONFIANZA: “SE QUE ME VAS A PAGAR” “Mi abuelo llegó de Europa siendo un niño, en el 30, tenían con el hermano un poco de tierra, trabajaban y venían con el carro con fruta y verdura a vender a la ciudad. Años más tarde, empieza con la tienda, que al principio era para el hombre de campo”, ilustró Martín. Siete décadas después aunque continúa en ese rubro, porque gran parte de sus clientes provienen del medio rural, ha tenido el aggiornamiento y crecimiento permanente que imponen los nuevos tiempos y que hoy la hace el destino de compras para todo el público sanducero y de todas las edades. En aquellos primeros años, comentó que “uno de los días que más se trabajaba eran los domingos, porque era cuando la gente de campo venía, en esa época, a hacer las compras. Estaba mi abuelo parado en la puerta y a todo el que pasaba algo le iba a vender”. Avalando esas anécotas Daniel Parente –colaborador de La Popular ya desde hace 30 años– comentó: “Doy fe porque mis parientes de Esperanza, mis abuelos, mis padres, los propios empleados del establecimiento y de la zona venían a La Popular, y dicen que Jacobo se paraba en la puerta, te tomaba del brazo y te decía ‘vení, yo a vos te conozco, sos buena gente, se que me vas a pagar’”. UNA HISTORIA DE TRABAJO Y SUPERACIÓN La Popular tiene una historia de superación, de entrega y trabajo, que se ha ido transmitiendo hacia las generaciones más jóvenes. Y de ello nos hablaba precisamente su nieto Martín, quien recordaba como ya de pequeño se involucraba en el negocio. “La primera anécdota es cuando yo tenía 5 o 6 años, mi hermano 8, y mi padre nos puso una mesa en la calle con unos juguetes, y así estuvimos en víspera de Navidad y Reyes trabajando. No me olvido más, la última venta fue como a las 2 de la mañana cuando un paisano vino y quedaba solo una muñeca que le faltaba un ojo. Cuando tenía 8 y mi hermano 10, nosotros manejábamos el mundo Nintendo; salíamos de la Escuela 8 de mañana y de tarde veníamos a trabajar, era como un video club pero de videojuegos y lo manejábamos los 2. Así estuvimos años”, aseguró. LA VALORACIÓN DE SU EQUIPO HUMANO Detrás de la permanencia que hoy la hacen de las empresas más añosas de Paysandú, hay un reconocimiento muy especial a los colaboradores, tanto a aquellos que ya no están como a quienes hoy forman parte de La Popular. “Hay que destacar el equipo humano. En 71 años pasaron cientos de sanduceros y tenemos el orgullo que con las personas que han trabajado con nosotros, que se han jubilado, o han cambiado de trabajo, o han emprendido, y los que están hoy, la relación es espectacular y la gran mayoría están orgullosos de haber pertenecido y se siguen sintiendo parte de La Popular”, subrayó Martín. En estos días cercanos a la celebración, la empresa recibe decenas de mensajes que evidencian ese relacionamiento y que sin dudas nace en la valoración que la empresa tiene de su capital humano. Una de esas muestras de cariño, lo expresa una de sus exempleadas, que actualmente tiene su propio emprendimiento, en este mensaje: “¡Qué lindo! Cuántos años lindos pasé con todos ustedes, fui muy feliz en La Popular, mi primer trabajo donde aprendí lo que es trabajar y luchar por lo que uno quiere. Siempre lo digo de ustedes, fueron mi escuela. Brindo con ustedes por muchos años más”. “Hay algunas cosas con las que nosotros no negociamos, en el sentido de que lo primero que nos mueven son los valores inculcados históricamente y familiarmente del respeto, del buen trato, de la educación, del valorar al otro, del apoyar, del colaborar, de la seriedad”, dijo Martín a propósito de las bases en las que se apoya la vinculación con los demás de quienes están hoy frente a esta emblemática empresa. Ello también se aplica en el relacionamiento con los clientes, para quienes también es importante que “al llegar al local de La Popular, siempre hay alguien de la familia, lo que fue una constante de todos estos años”, resaltó Parente. “Nosotros somos parte del equipo, parte del grupo”, aseguró Martín, destacando la satisfacción de haber “podido lograr grupos de trabajo que se sienten con la camiseta. Hay gente que trabajó acá muchos años; el año pasado se jubiló alguien con 45 años de trabajo